Lástima que la muerte
siempre esté en nuestros hombros,
y dejé a su paso almas
y corazones en escombros.
Enemigo de la humanidad
que se lleva a nuestros seres queridos
y deja nuestros corazones heridos.
Aguijón que pica sin compasión,
cosa abstracta y oscura.
¿Será que para ella no habrá cura?
No le importa
dejarnos una honda pena,
llena de ausencia
pues ella es indolencia.
La muerte es un estado fuerte,
no tiene sentimientos ni miedos,
no sabe de amores ni de flores,
no tiene corazón ni nada de razón.
Duele demasiado hablar de la muerte,
su poder no puede medirse,
nadie con ella quiere enfrentarse,
a nadie su presencia divierte.
Los efectos devastadores de la muerte
son incalculables y nada agradables,
cuando llega no hay nada que hacer
solo pocos la pueden vencer.
A la muerte a veces le dan una cama
con sábanas blancas y almohadas blandas,
aunque su olor es desagradable,
su presencia en nada envidiable.
A veces se convierte en huracán
para matar todo a su paso
o se viste de odio y de arrogancia;
ella es burda, bruta y sin elegancia.
Irónico es saber todo lo que nos motiva
a actuar como si fuera el último dia,
y que a partir del momento que uno muera
dejar en otros, ejemplos a seguir en huella.
